viernes, 22 de octubre de 2010

el ahorcado que no murió


En 1802 Mariano Coronado, un soldado,fue condenado a la pena capital por robo y homicidio. La sentencia se iba a efectuar en la Plaza Mayor de Valladolid y naturalmente lo colgaron. Una vez que dieron la faena por concluida, se bajo el cuerpo de la soga y las Hermanas de la Caridad se hicieron cargo de él, pero cual fue su sorpresa al ver que mientras, se transportaba al féretro, este hombre empezó a mover las manos y volvió poco a poco a la vida, ¿qué vino después de eso?Estas hermanas de la Caridad se encontraron con un dilema, no sabían si ahorcarlo o no. Después de mucho pensar se decidió que el pobre hombre ya había cumplido condena, había sido ahorcado y no había muerto. Más tarde se procesó al verdugo que hizo el trabajo en su día,por considerarlo culpable de la vida de M.Coronado pero por suerte, el juez dictaminó que el cometido había sido hecho adecuadamente, el problema residía en que lo bajaron muy pronto de la soga.

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